Empieza por la función que debe cumplir la propiedad
Una vivienda de uso permanente, una residencia de temporada y una inversión de alquiler exigen criterios distintos. Define primero lo innegociable: la geografía de tus desplazamientos, el tamaño de la unidad o el lote, la privacidad, el estacionamiento, el acceso al agua y el límite mensual total que no piensas superar.














